Anda de forma diferente: pasos cortos, arrastrados, parado en el sitio
Mi esposa ha empezado a andar con pasos muy cortos, arrastra los pies y a veces se queda como «pegada» al suelo al entrar por las puertas. ¿Debo preocuparme?
Las alteraciones de la marcha —pasos cortos, pies que arrastran, vacilación en las puertas, la sensación de quedarse «pegado» al suelo (el llamado freezing)— son comunes en varias demencias y merecen doble atención: aumentan mucho el riesgo de caída y, cuando aparecen temprano o de repente, pueden orientar el diagnóstico.
Reducir el riesgo en casa
Libere los caminos: alfombras sueltas, cables y muebles bajos son trampas. Buena luz en todo el recorrido (incluyendo de noche, con luces de presencia), calzado cerrado con suela antideslizante —nunca zapatillas sueltas— y pasamanos donde haya escalones. En las zonas de vacilación (puertas, cambios de piso), cintas de color contrastante en el suelo ayudan al cerebro a «ver» el camino.
Ayudar en el momento
Si ella se queda bloqueada, no tire: dé un ritmo. Contar en voz alta («uno, dos, uno, dos»), marchar a su lado o pedir «da un paso como si subieras un escalón» a menudo desactiva el congelamiento. Caminar del brazo, a su ritmo, es más seguro que empujar por delante o por detrás.
Hable con el médico de cabecera: las alteraciones de la marcha pueden tener causas tratables (medicación, dolor, problemas de visión) y, en algunos casos, indican tipos específicos de demencia que se benefician de un seguimiento propio. Pregunte también si hay indicación para fisioterapia —mantener la marcha es una de las mejores formas de mantener la autonomía.