¿Qué ejercicios de estimulación cognitiva puedo hacer en casa?

He oído hablar de estimulación cognitiva, pero no sé por dónde empezar ni cómo adaptar ejercicios sin que mi suegro se sienta evaluado o frustrado por equivocarse.

La estimulación cognitiva en casa no necesita materiales especiales ni formación técnica; necesita, sobre todo, hacerse sin presión de "acertar". El objetivo nunca es poner a prueba la memoria, sino ejercitarla de forma ligera y placentera, como quien mantiene un músculo activo.

¿Por qué es importante?

Mantener el cerebro activo, incluso con capacidades reducidas, ayuda a preservar las funciones durante más tiempo y da a la persona sensación de competencia, algo cada vez más raro a medida que la enfermedad avanza. Pero el efecto solo existe si la actividad se adapta a la etapa: un ejercicio demasiado difícil genera frustración y rechazo; uno demasiado fácil puede parecer infantilizador.

Ejercicios prácticos por etapa

¿Cómo dirigir la sesión?

Elija un momento del día en que la persona esté más despierta y tranquila, normalmente a media mañana. Sesiones de 15 a 20 minutos son suficientes; insistir más allá de eso tiende a ser contraproducente. Utilice siempre refuerzo positivo, incluso cuando la respuesta sea incorrecta ("Buen intento, veamos otra"), y nunca corrija de forma brusca. Cajones etiquetados con fotos y palabras, o una pizarra con la rutina del día, también funcionan como estimulación cognitiva continua, integrada en el ambiente.

"Al principio pensaba que hacer crucigramas con mi madre era una pérdida de tiempo, porque ya no acertaba muchos. Pero me di cuenta de que lo importante era que ella se sintiera capaz, y eso lo veía en su sonrisa, no en las respuestas correctas."

¿Qué NO hacer?

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